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¿Tengo pasta de emprendedor? – LED
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¿Tengo pasta de emprendedor?

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El contexto incierto de la economía mundial y las nuevas oportunidades que brinda el entorno digital para el desarrollo de negocios plantea un escenario altamente competitivo, donde por un lado existe una mayor estabilidad laboral dentro de las empresas aunque con menores sueldos, y por el otro, como independientes o autónomos, oportunidades puntuales de hacerse rico aunque con un gran riesgo y pocas posibilidades.

Una de las principales disyuntivas que genera esta realidad es: ¿Vale la pena seguir trabajando para un empleador o es momento de dar el gran salto con un emprendimiento propio? Antes de que tomes esta decisión, tienes que pensar que debes de tener razones mucho más poderosas que el aburrimiento o un sueldo que no cubre algunos gustos, ya que esta motivación movilizará todas tus acciones en un periodo no menor a 5 años, si es que deseas ser exitoso. ¿Importante no? Por ello debes tomar estos pensamientos con calma y hacer una autorreflexión sobre tus capacidades, carácter, intereses, actitudes, entre otros factores. A continuación, queremos ayudarte con esta lista de características que debes de cerciorarte de tener, o comprometerte a desarrollar.

Lista de verificación

Características personales (valores y carácter): El emprendedor tiene en su ADN, en su carácter, y gracias a su formación, valores, una serie de características que lo definen de base como persona. Entre estas las principales son el liderazgo, la autoestima, la seguridad, la autosuficiencia, la tolerancia y la amabilidad. Además, es sociable, honesto y coherente.

Actitudes:
El emprendedor frente a los contextos que se le presentan tiene particulares formas de actuar, siempre positivas:

  • Son agradables en su trato y sensibles frente a las interacciones de los demás.
  • Analizan las situaciones de forma racional antes de tomar una decisión.
  • Actúan con proactividad al identificar riesgos que se pueden volver oportunidades.
  • Toleran el rechazo y el fracaso, y mejoran frente a estas situaciones.
  • Se interesan en comprender y conocer los puntos de vista e ideas de los demás.
  • Puede trabajar y rendir a pesar de no tener un espacio predeterminado y un jefe.
  • Asumen con hidalguía situaciones riesgosas y sus errores.
  • Se prepara profesionalmente y organiza para trabajar de forma eficiente.
  • Valora los pequeños momentos de victoria a pesar de tener grandes aspiraciones.
  • Es cumplido con sus responsabilidades con otros y consigo mismo.

Intereses: En el aspecto de los intereses, debes considerar si eres una persona de emprender proyectos o negocios, lucrativos o no, desde muy pequeño. Esto evidencia un interés propio por auto-sustentarse y conseguir objetivos a partir del propio esfuerzo. Si hasta ahora no has tenido el impulso emprendedor, deberías reconsiderar la idea.

Por otro lado, tus intereses seguramente también serán disruptivos, centrados principalmente en aquellas temáticas que pueden impulsar tu proyecto. Por ejemplo, te interesa el tema de los accesos y la seguridad digital, la innovación en algún campo profesional, economías alternativas y sustentables, transformación digital, etc.

Estilo de vida: El emprendedor está concentrado 24/7 en su emprendimiento y acciones que lo lleven a la prosperidad económica. Está acostumbrado a una vida agitada, a hacer espacios imposibles dentro de su agenda para hablar de negocios y sacrificar momentos de ocio o “tiempo libre” con tal de impulsar su proyecto. El trabajo es su vida.

Estratégicos: Tienen en mente desde la planificación del proyecto, tanto la implementación como la búsqueda de financiamiento, hasta la salida del mismo y la incursión en un subsiguiente negocio. Esta visión de largo plazo es propio de este perfil. De igual manera son conscientes que para generar réditos importantes en su patrimonio personal tienen que estar girando constantemente el dinero, diversificando su portafolio de proyectos, invirtiendo o financiando otros, o iniciando otros emprendimientos. Por otro lado, sus habilidades de planificación no solo se limitan al aspecto ejecutivo o estratégico, sino también al operativo y que involucra la negociación de distintos stakeholders.

Autodidactas: El emprendedor es un entusiasta por aprender nuevas cosas y profundizar en ideas innovadoras. Lo moviliza su necesidad de autosuficiencia y la satisfacción personal que deviene de esta capacidad.

Se capacita en nuevas y diversas herramientas para su negocio, se informan sobre el entorno tecnológico, político, social y económico, está al tanto de las tendencias, investiga por su cuenta, establece redes de conocimiento con personas más inteligentes y expertas, le da todo el día vueltas a ideas de negocio y las estudia, y conoce de finanzas, negocios, marketing, comunicación y gestión tanto como sus subalternos.

El emprendedor es necesariamente una persona autodidacta que sabe cómo organizar sus intereses y tiempo en torno a sus objetivos. Le ayuda mucho que su principal interés sea educarse y encontrar soluciones o salidas para seguir avanzando. Contrario a lo que se puede pensar, es una persona que no aprendió estas capacidades gracias a la formación formal, sino a su desencanto con el sistema educativo que fundamenta la sociedad, con el cual tiene diferencias que impulsan su propia innovación y disrupción. Estas estructuras rígidas son contrarias a sus ansias por conocer otras realidades y contenidos, resolver problemas, explorar nuevas perspectivas e ideas.

Capacidades cognitivas: Existen algunas capacidades cognitivas aprendidas que el emprendedor debe de haber desarrollado a lo largo de su experiencia profesional y educativa. Las tres que consideramos principales son la creatividad, la innovación y la flexibilidad cognitiva.

La creatividad y la innovación son capacidades que juntas permiten buscar nuevos enfoques, crear nuevas herramientas o métodos, adaptar conocimientos de otros campos profesionales, para mejorar una situación particular o solucionar un problema. Asimismo tiene la capacidad de implementar estas innovaciones y creaciones, por sí mismo o delegando.

Por otro lado, la flexibilidad cognitiva hace referencia a las personas que pueden alternar entre su capacidad analítica y predictiva (lado izquierdo del cerebro) y su capacidad para la creatividad (lado derecho del cerebro). De esta manera, el profesional puede sacar el mejor provecho, de forma consciente, de situaciones con alta o baja incertidumbre.

Fuerzas macroeconómicas y microeconómicas: Para este análisis siempre te será útil la matriz FODA, para que primero puedas identificar las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas del entorno económico, político, social, tecnológico y otras variables que creas que pueden repercutir en tu modelo de negocio. Luego, tienes que realizar el mismo ejercicio respecto a tu rubro, el tipo de profesión que buscas ejercer, el entorno competitivo, etc. Así podrás saber si tu idea o emprendimiento tiene futuro y será rentable.

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